Soñar es gratis e infinito, igual que el pensamiento o la imaginación. Pero crear, llevar cualquier invención a la realidad, requiere de trabajo, esfuerzo, mucha creatividad y aprendizaje para poder tocar, con nuestras propias manos, las ideas. La marca Daniel Espinosa produce anualmente 3 mil piezas de arte, únicas, que se realiza día con día en las más de mil manos que bajo una tela de ruido, generada por los martillazos, sierras, golpes de máquinas y laminadoras –que en realidad son música para los oídos del diseñador–, cortan el metal y lo van fusionando para hacer las joyas que Daniel, junto con Max Miranda, socio y director comercial de la marca, crean cada temporada en bocetos o plastilina para luego ser combinados en esas siluetas, resultado de la mezcla de colores, arte y lujo. Fundición: Laminado: Troquelado: Calado: En este punto es cuando la pieza comienza a tomar forma. A través de las hábiles manos mexicanas, cada pieza es recortada de manera precisa para formar figuras alucinantes, extraídas de la mente de Espinosa. Soldado: Todas las piezas se unen para dar como resultado una pieza de joyería fina. Montado de piedras: La combinación de plata y piedras semipreciosas da como resultado una policromía innovadora y única que forma parte de los diseños de Espinosa, reflejo de su origen latino. Pulido: Como último paso, las piezas ya terminadas pasan por un proceso de pulido, con el fin de eliminar cualquier impureza. |
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